domingo, 20 de abril de 2014

No importa; hacelo con la calculadora


La anécdota que voy a relatar viene directamente de un aula de matemática real, de adolescentes reales de esta época, de profes contemporáneos reales. De la realidad de nuestras escuelas, bah.

Una adolescente le pregunta a su profe de matemática “¿cómo se hace la raíz cuadrada de 1,69?”. Parece que es muy corriente que el profe le conteste: “no importa, hacelo con la calculadora”.
¿Será que verdaderamente no importa?
¿Será que para que ese adolescente aprenda matemática no importa que sepa cómo se calcula la raíz cuadrada de 1,69?
¿Será que para el profe no tiene importancia que el estudiante, en ese momento, calcule pero sí que tenga el resultado?
¿Será que el docente cree que el contenido de su clase de matemática depende de los resultados de los cálculos y no de los procedimientos matemáticos que se desarrollen en ella?
¿Será que el profe, si bien conoce el procedimiento matemático del cálculo de una raíz cuadrada, no considera importante enseñarlo a sus estudiantes?
¿Será que el docente cree que sus estudiantes dominan ampliamente el cálculo de raíces cuadradas y llegó la hora de no invertir tiempo en eso, y por eso lo manda a la calculadora para tener el resultado directamente?
¿Será que el docente no sabe cómo enseñar a calcular raíces cuadradas?
¿Será que el profe considera que ese contenido matemático ya fue tratado en años anteriores por sus alumnos y no piensa volver sobre eso porque le parece una pérdida de tiempo?
¿Será que el cálculo de una raíz cuadrada es un contenido matemático “viejo” que ya no merece estar en una clase del siglo XXI?

Invito a los lectores a ayudarme a seguir pensando esto, tanto con respuestas, como con nuevas preguntas.
Irene dice:
Siempre me encantan tus propuestas.
Casi todas las preguntas que hacés, creo, tienen respuesta afirmativa.
Es terrible, pero para resolver 140:2 ó 30×4, tampoco “importa” y se hace con la calculadora… ¡imagináte si hablamos de raiz cuadrada!
Cariños

Aníbal Kaech dice:
Isa, me parece que el detrás del tema central como lo es: enseñar y aprender matemática, está escondido, detrás de tus preguntas, un viejo problema, que no por viejo deja de perder vigencia y mucho menos haberse superado. Me refiero al papel que debe jugar la calculadora en la clase de matemática. Recuerdo cuando esta increíble herramienta comenzó a ingresar al aula. Al principio lo hizo despacio (eran muy caras) y parecía un objeto extravagante, que solo unos pocos tenían y por tal motivo inofensivo. Pero poco a poco se abarató e invadió completamente el aula. Hubo quienes lo prohibieron, hubo quienes los endiosaron, hubo quienes lo ignoraron, pero nunca hubo una discusión seria sobre qué debíamos hacer con él.
Pienso que tus preguntas pueden ser motivo de muchas discusiones y abren el juego a aquella pregunta central que yo resumiría así: ¿Qué rol queremos que juegue la matemática en las personas? o ¿Cuál es la relación que queremos que se establezca entre la gente y la matemática?

Espero haber sido claro y haber aportado algo al tema
Un abrazo
Aníbal

marcos sourrouille dice:

ahora me quedé con la duda de cómo resolverlo sin la calculadora… (sigo pensando…)
Lo que dice Aníbal con respecto a la calculadora me suena reactualizado con la “netbook” y sus endiosamientos o rechazos fetichistas…

Isabel Ortega dice:

Marcos:
Me diste letra con tu comentario. En la semana voy a publicar un articulo con eso de calcular la raíz cuadrada. Gracias.
En cuanto a las máquinas que se llevan a clase bajo el título de “salvadoras del aprendizaje significativo y moderno”, me parece que son una nueva versión de buscar soluciones afuera en lugar de hacerse cargo de la clase de matemática (o de cualquier otra materia, claro).

Aníbal Kaech dice:
Sí Marcos estoy de acuerdo. Me parece políticamente incorrecto hablar hoy en día en contra de las Netbooks. Cada vez que quiero tocar el tema me saltan encima.
Lo digo para que quede claro: estoy completamente convencido de que la introducción de computadoras en el aula de matemática no ayuda sino todo lo contrario, a mejorar los aprendizajes matemáticos de los chicos.
En mi rol de profesor de práctica ya he entrado en gran cantidad de aulas y he hablado con muchos docentes. Lo que observo y observan mis colegas es que la máquina en el aula es un distractivo más, otro elemento que dificulta en trabajo en el aula junto con IPOD, mp3, mp4, celulares, etc.
De ninguna manera quiero cerrar el tema, esto es solo una idea que me gustaría se transformara en debate no en esta página, sino a nivel nacional. ¿Es mucho pedir?

Un abrazo a todos
Anibal

mariel dice:

Holaaaaaaa!!!!! Siguiendo con la introducción de las netbooks en el aula, personalmente creo que las netbooks pueden transformarse en un distractivo tanto como cualquier otro elemento de matemática que el alumno no utilice de la manera que tiene que utilizar. Para mi el problema tiene que ver, no con la existencia de la netbook, sí no con el ambiente que se genera en la clase. Cuando el ambiente es ameno y se pueden apreciar las ganas de aprender y las inquietudes, es una herramienta fantástica, sobre todo como elemento de verificación y de visualización de elementos en el plano y en el espacio. Quizá el problema entonces no sea la introducción de la netbook en el aula, sino el aula en donde la hemos introducido… Desde esta manera quizá podríamos pensar que son ciertas características de la clase las que generan que la netbook se convierta en un elemento inservible, ¿si la clase fuera diferente, la netbook no seria una herramienta muy valiosa?…con esto no digo que un problema se arregle poniendo un palo en el camino arrancando desde ahí sin mirar hacia atrás, solo trato de ver desde donde verdaderamente viene el real problema. Me propongo entonces apuntar a “INCENTIVAR”, ahí está para mí la clave, si logramos eso, lo otro se hace solo, incluido el trabajo con la netbook.

Carla Otero dice:

Hola profe, la verdad es interesante esta propuesta, todas las preguntas son importantes. A veces parece que el alumno tiene la culpa y a veces que el profesor tiene la culpa. Pero yo personalmente creo que la culpa es de ambas partes. En mi caso siempre intenté entender lo mas que pude, aunque no pudiera, y sacar conclusiones que me ayudaran con las tareas… hay otros chicos que no entienden y por vergüenza no preguntan, para que el resto no se burle y ese tipo de cosas, también pasa que cuando uno pregunta algo y dado el caso de que el profe explica los demás se ponen a hacer cualquier cosa porque siquiera entienden lo que preguntó el compañero, osea obvian la clase. En otros casos el profe puede obviar ciertos temas porque considera que la mayoría de los alumnos lo vio y quieren dar letra como para no avanzar en la clase (que eso también pasa), o simplemente no le agrada explicar por algún motivo que desconozco. Yo creo fielmente que todo tiene un “porque” y todo puede explicarse, y cuando uno pregunta una curiosidad no debe ser considerado una obviedad o como suelen decir “para que me sirve”, porque siempre detrás de las cosas que parece que entendemos hay algo nuevo escondido, y de las que no entendemos hay mucho más.
Me gustó este artículo, saludos!

Isabel Ortega dice:

Gracias Carlita!!!

Aníbal Kaech dice:
Isabel, hoy 20 de mayo me puse a releer el artículo que originó el debate sobre las netbooks. Y me siento responsable de haber llevado la discusión hacia un lado que, me parece, no era tu intensión. Todo lo que se escribió sobre las computadoras me parece valisísimo, pero lamento que no se haya direccionado más hacia las preguntas increíles que haces al final del artículo. Me gustaría reabrir el debate que vos inicias con artículo.

Un abrazo
Aníbal

Isabel Ortega dice:

Anibal: Está buena tu propuesta. Gracias por releer el artículo.

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