viernes, 25 de abril de 2014

Matemática para la vida

Una historia común
Ely me escribió un mail contando su historia. Agradezco mucho que ella me permita publicarla porque es alentador para muchos contada en primera persona. Vamos al relato.
Hola Señora Isabel:
Primero que nada me presento, soy Ely, de una ciudad del interior de la Argentina. Tengo 21 años y actualmente me encuentro cursando 2° año del Profesorado en la Educación Primaria (aquí son 4 años de carrera) y haciendo las prácticas en un 4° grado. Me encontré con su sitio porque buscaba información sobre cómo dividir por dos cifras para poder explicarles a los chicos cuando me pregunten porque sinceramente me olvidé cómo hacerlo (o quizás nunca lo aprendí) y aunque le cueste creerlo esa es la pura verdad.
Aprovechando un poco el hecho de que usted se encuentra investigando lo que le pasa a la gente con la matemática y que yo necesito que alguien realmente se interese por lo que me pasa con esta disciplina en particular es que hoy le escribo este e-mail. Le agradezco de antemano por su interés, espero no aburrirla con mi historia.
Comienzo haciéndole saber que durante toda mi escolaridad mi relación con la matemática ha sido pésima, puedo decir que hasta el día de hoy he vivido huyendo de ella porque no he logrado entenderla, la veo complicada, inalcanzable, una gran imposibilidad. Hoy, entiendo que no puedo seguir huyéndole porque es un miedo que en algún momento debo enfrentar, sin embargo, me cuesta horrores.
Desde niña, más específicamente cuando ingresé a segundo ciclo de la primaria, comencé a tener problemas para entenderla, no recuerdo si fue con la división o con qué pero la cuestión es que en la secundaria se agravó porque no lograba comprender los procedimientos explicados por mis profesores y compañeros, tampoco podía razonar los enunciados de los problemas y mucho menos sentarme a estudiar y practicar. Creo que mi peor error ha sido eludir la materia antes que ponerme a estudiar y ejercitar, pero en vez de comprometerme a hacerlo preferí no hacer nada al respecto por la misma negación que me habían causado la bronca, la tristeza y la impotencia de no poder comprenderla cuando me la explicaban (hayan sido mis padres, docentes, profesores, compañeros, quien sea).
Tuve muchos profesores de matemática, la mayoría con poca paciencia para explicarle a una alumna que no entendía después de hacer varios intentos por lograr que al menos captara una idea completa. Cuando me surgían las dudas atinaba a preguntar (y lo hacía) pero como la mayoría de las veces todos entendían, yo me inhibía y me quedaba en el molde ya que las veces que las expresé mis compañeros se molestaban porque querían seguir con el próximo tema y se burlaban de mi porque habían momentos que hasta me largaba a llorar de la impotencia de no poder, me decía a mí misma “¡Ely! ¿Cómo podés entender todas las materias y esta no?”. Fue así como me fui atrasando y resignando a pensar que la matemática no era para mí.
Recuerdo una ocasión en quinto grado que pedí llevarme matemática porque me habían quedado muchas cosas sin entender pero la maestra pensaba que mentía y que quería rendir para acompañar a una amiga mía que tenía que recuperar matemática, eso me dio bronca. Después, en el secundario viví zafando, no aprobaba los exámenes pero en el boletín estaba aprobada, cuestión que nunca entendía, les preguntaba a mis profesores por qué me habían aprobado y me contestaban que era porque habían visto mi esfuerzo y preocupación, pero yo no había aprendido nada, rara vez entendía algo. Lo poco que entendía lo hacía en la clase y afirmaba que había entendido porque estaba convencida de que así era pero cuando llegaba a mi casa y quería completar los ejercicios de tarea ya me había olvidado cómo se hacía.
Por esta razón, siempre me decía que iba a estudiar algo que no tuviera nada que ver con la matemática, o si no, pensaba que como no quería que a otros les pasara lo mismo que a mí, me esforzaría por aprender matemática de verdad para explicar con toda paciencia y desde la comprensión a aquellos niños que les costara comprenderla. Para mi desgracia la matemática está en todos lados y no puedo seguir así. La realidad, es que hoy me encuentro aspirando a ser maestra (porque estoy convencida de que es lo que quiero ser por el resto de mi vida) con un profundo vacío de conocimiento matemático que me supera puesto que no puedo verme como maestra de matemática. Me arrepiento tanto de no haber aprendido en su momento lo que debía aprender porque he acumulado tanta ignorancia que creo me encuentro en un nivel de chicos de 4° grado. Observo que los chicos se hacen las mismas preguntas que yo me hacía de chica y que no tengo las herramientas para explicarles de tal manera que ellos entiendan, entonces siento que estoy en un laberinto sin salida, del que sinceramente ya me cansé. Intenté mil veces abrir mi cabeza a la matemática, pero no lo he logrado, es un fracaso que me persigue y tortura a donde vaya. Estoy consciente de que necesito ver a la matemática desde otra perspectiva, con otros anteojos, pero también estoy consciente de que sola no puedo, y por eso necesito su ayuda. Percibo en usted tanta pasión por la matemática que me asombra y a la vez hasta me da envidia porque el gusto por esta disciplina es algo que nunca se despertó en mí. Quisiera poder entender matemática, quisiera poder encontrarle sentido a muchos contenidos que nunca relacioné con nada ni me supieron explicar el para qué de aprenderlos, quisiera incluso poder disfrutarla y creer que puedo.
Espero pueda responderme, mil gracias por tomarse el tiempo de leer mi mensaje y un millón de disculpas por las molestias. Atentamente, Ely.
Me conmovió este mail, me dejó pensando y lo contesté. También lo compartí con colegas que, a su vez, también lo compartieron. De todo esto dan fe los mails que intercambiamos y que publico a continuación con el consentimiento, claro, de los involucrados.
Ely:
               te contesto a la disparada y después te mando otro mail con más tiempo. Tu mail anterior movilizó a todos los alumnos del Prof. Kaech, que cursan los últimos años del profesorado de matemática…. ya te contaré con más detalle. ¿Me autorizás a publicar en MatrematicaClara.com tu mail?
La seguimos. Isabel

Isa:
        Es impresionante lo que te escribe Ely. Si bien no entiende matemática es totalmente consciente de eso y está mejor ubicada que muchos que creen saber y en realidad lo que saben es otra cosa, matemática no. Me resultó un resumen increíble de lo que sienten muchísimas personas pero que no pueden expresarlo. Se parece mucho a los complejos psicológicos, que muchos tenemos y reprimimos.
Mis alumnos del profesorado quedaron impactados y una de ellas reflexionó así: “Cuánta gente habrá que le pasa lo mismo y no se da cuenta, cree que simplemente no puede”.
Seguimos en contacto.
Aníbal.

Isabel:
                ¿En serio ha sido para tanto? No lo puedo creer, bueno en realidad sí porque realmente mi caso es preocupante!! Y sí, por supuesto que la autorizo, si le es de utilidad ¿por qué no…? Después digame qué han dicho los estudiantes, pobres se habrán quedado pasmados, y bue… no es para menos… ¡Que ande usted bien!
Ely

Estimada Ely:
                           Mucho me ha conmovido tu mail. Me conmovió a mí y a la gente que se lo mostré. Te felicito por tu honestidad y te agradezco porque esto que vos describís puede servir de inspiración a muchas personas.
Tu historia es parecida a la de muchas personas que he conocido a lo largo de mi vida profesional. Solo que vos has trabajado en eso, te hacés cargo y por eso lo tenés claro. Esto ya es la mitad del camino recorrido. Para ilustrar esto que te escribo y para que no te sientas tan sola, paso a contarte algunos casos.
  • Beba es una señora con la que trabajé un año. Ella tenía 60 en ese momento, era una enfermera de carrera muy considerada en su trabajo. Quería terminar su secundario y estaba convencida que nunca iba a avanzar más allá de la matemática de 3° grado.
  • Patty tenía 40 años, se había casado muy joven con un médico prestigioso, había tenido varios chicos y en ese momento se estaban independizando. Quería empezar la facultad que había pospuesto desde la adolescencia. Pero estaba convencida que no podría porque debía matemática de quinto y ella nunca podría aprender eso. Me buscó porque quería que le ayudara a hacer trampa en el examen.
  • Silvia, de al rededor de 40, estudiando marqueting, con media carrera universitaria hecha, necesitaba rendir las matemáticas de la carrera pero no sabía nada más allá de las cuentas de multiplicar por dos cifras.
Estas son solo una muestra de las personas que finalmente se reconciliaron con la matemática y, cuando conocieron la verdadera matemática, la amaron.
Estoy pensando qué puedo ofrecerte con la distancia geográfica que nos separa. Lo que es seguro que podemos hacer cosas juntas y podés deshacerte de esa mochila que describís.
El asunto es así. Decía Papert: Cualquier cosa es fácil si uno puede asimilarlo a la propia colección de modelos. De lo contrario, se vuelve angustiosamente difícil. Por lo que decís, me queda claro que no hubo maestros, profesores, ni nadie que te escuchara realmente hasta ahora. El papel del maestro es desarrollar una escucha atenta para pescar la colección de modelos de pensamiento de cada alumno con el fin de construir el conocimiento a partir de allí. Yo te ofrezco hacer eso y estoy segura que a poco de desenredar algunos malentendidos vas a ir construyendo tus saberes matemáticos en armonía y, sobre todo, al estilo tuyo. Te aseguro también que debés saber mucha más matemática de lo creés, pero lo que ha pasado es que no ha encajado en la matemática escolar.
A ver si entre las dos encontramos una manera de trabajar, ¿qué se te ocurre? ¿Y si me mandás una lista de cosas de matemática que querés saber? Pueden ser palabras sueltas.
Gracias otra vez. Espero tu respuesta.
Isabel

Hola Isabel:
                     No se imagina la alegría que me da el saber que está dispuesta a ayudarme, le estoy muy agradecida por su respuesta y por el ánimo y la esperanza que me dan sus palabras. Es tan valioso para mí esto que sinceramente me emociona y me llena de felicidad. Nunca creí que mi situación sirviera de algo por eso me sorprendieron mucho los ejemplos que me dio, me hacen pensar que aún estoy a tiempo de amigarme con la matemática.
Lamento que nos encontremos tan lejos una de la otra, para colmo yo en estos días estoy llena de parciales y trabajos finales que entregar, por lo que quizás no sean tan frecuentes y rápidas mis respuestas pero una vez que temine las clases, que será los últimos días de noviembre, le prometo que estaré más comunicada con usted.
Déjeme decirle que me pareció genial su idea, los temas que se me ocurren en este momento son:
  • Ejercicios combinados (me cuestan de todas las maneras, simples o con raíces, paréntesis y corchetes)
  • Ecuaciones (entiendo las de primer grado pero no siempre me salen bien, las de segundo grado me cuestan mucho, sobre todo si tienen raíces y fracciones)
  • Fracciones (en problemas y ejercicios)
  • Decimales
  • Proporcionalidad
Me pregunto cómo podremos hacer por este medio, espero más adelante podamos chatear así la comunicación es más fluida.

Nuevamente un millón de gracias, que Dios la bendiga mucho por el corazón que tiene para ayudar a las personas con dificultades en matemática. Con cariño, Ely.

Ely: 
        tranquila. Somos un montón las personas con el corazón dispuesto a compartir nuestro Amor por la matemática. Lo que contás es sorprendentemente común (tanto en las aulas como en los ánimos de los estudiantes). Pero no nos vamos a quedar de brazos cruzados, ni Isabel ni todos los estudiantes y profesores que Amamos la docencia. Gracias por compartirte con nosotros.

Un abrazo grandote. Romina.

Es asombrosa la manera en que pudiste describir todos tus sentimientos frente a la matemática Ely.
Me pasó algo raro mientras lo leía, a medida que avanzaba había más momentos que se me venían a la mente, y experiencias propias y de personas llegadas, y dije: “qué valiente, pudo escribir lo que le pasaba con la matemática y de una manera tan precisa”. Al mismo tiempo, me permitió abrir los ojos y ver que seguramente a muchas personas más les puede pasar esto, y que nos puede pasar a cualquiera. Revertir esto está en manos de todos nosotros, tanto de estudiantes con sinceridad como vos, como profesores apasionados por la materia, y por qué no de estudiantes del profesorado de matemática. Otra cosa que quería resaltar son las ganas y el esfuerzo que hacés, y que estás predispuesta a hacer, para lograrlo. El esfuerzo y las ganas son los pilares fundamentales para aprender lo que sea, y a vos eso no te hace falta así que estoy seguro que lo lograrás.

Un saludo. Hernán.

Hola a todos! La verdad que ante todo esto me encuentro sin palabras y muy sorprendida porque nunca imaginé que algo mío se publicara en la web y mucho menos en estas circunstancias, pero viendo el lado positivo me siento feliz porque al fin encuentro gente que realmente se preocupa por transmitir el amor que tienen por la matemática para que los estudiantes lo sientan de verdad.
Gracias Isabel por el respeto con el que estás tratando mi caso y por estar dispuesta a ayudarme sin importar la gran distancia que nos separa, sinceramente lo valoro mucho.
Gracias Romina y Hernán por sus palabras, son de gran aliento para mí. En un momento, mientras escribía el relato, no pude evitar que las lágrimas saltaran de mis ojos por lo mucho que este asunto me pesaba, sin embargo, ahora creo que primera vez voy a poder pensar que la matemática es realmente clara y que no hay nada que sin esfuerzo se pueda lograr. Un millón de gracias por eso:)
Con cariño, Ely.

1 comentario:

  1. Hola, soy estudiante de profesorado de matemática. Me encanto esta historia, y también me hizo darme cuenta de que en mi futura profesión uno no debe dejar que los alumnos sientan rechazo a la Matemática, sino que todo lo contrario, que estos puedan expresar sus sentimientos y entender como a tanta gente le fascina (como a mi) la Matemática.
    Por otro lado también me hizo confirmar la idea de que no puede relacionarse a la matemática como algo muy abstracto, sino que debe mostrarse como algo que tiene que ver con nuestra vida, que no es solamente una materia del famoso "2+2=4", para que los alumnos puedan por lo menos tener otra mirada de la materia que tanto amamos.
    Saludos Ana

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