martes, 22 de abril de 2014

¿Los chicos nacen sabiendo?


Estoy por estos días trabajando con estudiantes de distintos niveles que van desde el primer grado de primaria hasta universitarios y docentes, con el objetivo de que la matemática deje de ser una dificultad en sus estudios o trabajo y que empiecen a disfrutar de aprenderla. Bien variada y rica es la experiencia como cualquier docente podrá imaginar. Es una tarea que vengo haciendo sin interrupciones desde 1965 pero en esta época como nunca, se deja traslucir la decadencia educativa en la que estamos sumidos.
Quiero compartir acá preguntas que van surgiendo en el camino, con la ilusión de tener algunas respuestas de mis tan generosos lectores.
  • ¿Es posible calcular las raíces de una función cuadrática sin haber resuelto más que una suma y una resta de polinomios?
  • ¿Puede una persona obtener la solución de una ecuación lineal con una sola incógnita con coeficientes racionales, sin saber “del todo” las tablas de multiplicar?
  • ¿Podrá alguien plantear una ecuación a propósito de resolver un problema de ángulos y triángulos, sin saber usar la regla, la escuadra, el compás y el transportador?
  • Un estudiante de 11 años que tiene que hallar los divisores de 144, podrá usar su razonamiento para eso sin haber contado nunca un par de centenas de objetos?
  • ¿Se puede pretender que un niño razone al trabajar con proporcionalidad, si no es capaz de calcular con soltura una división?

La lista podría seguir pero la idea es siempre: ¿se puede construir el aprendizaje de la matemática sin cimientos? o ¿es que los chicos nacen sabiendo?









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