domingo, 30 de marzo de 2014

Escuchar en la clase de matemática


Siempre se pide a los estudiantes que escuchen a sus maestros en la clase de matemática. Voy a proponer algo radicalmente diferente: de los maestros escuchen a los alumnos.
Cuando hablo de escuchar, me refiero a algo más que oír palabras o leer textos. Estoy pensando en:

  • mirar la postura corporal del estudiante, los gestos que haga;
  • observar su desempeño en alguna actividad manual como cortar, pegar, armar, dibujar, etcétera;
  • ver cómo y para qué usa la calculadora;
  • sus destrezas con el compás la regla, la escuadra y el transportador;
  • apreciar su trabajo en la carpeta, si escribe con lápiz y borra, o con tinta y tacha, si es legible lo que escribe, si está ordenado siguiendo un orden mental determinado y todo lo que pueda surgir de la actividad.
Les dejo unas preguntas por si algún docente de los que lean este artículo, se intrigó con la idea de que quizás hay cosas que no conoce todavía de los saberes matemáticos de sus estudiantes y quiere llevarlas a su clase a ver qué pasa. Son preguntas lo suficientemente abiertas como para provocar respuestas que no figuran en los libros y por eso pongan a los chicos en situación de decir, y así el docente pueda escuchar un poco más que lo de todos los días.

  • Hacé un dibujo de cómo te imaginás el número ochenta y siete.
  • ¿Cómo te das cuenta que un melón es más pesado que una uva?
  • Cortá este papel glasé en tercios.
  • Dibujá las formas geométricas que más te gustan.
  • Dibujá las figuras geométricas que menos te gustan.
  • ¿Cómo calculás veintitrés más dieciocho?
  • ¿Qué palabras de matemática conocés pero no sabés qué significan?
  • Explicá cómo harías para estar seguro que dos rectas son paralelas.

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