miércoles, 5 de marzo de 2014

¿A quién le importa las cuentas?

¿A los niños les importan las cuentas?, ¿a los maestros?, ¿a los padres?
Por lo que se ve en los comentarios de este blog, a todos les importan las cuentas pero por razones diferentes.
Hay quien cree que con el advenimiento de las calculadoras, las cuentas cayeron en desuso. Otros piensan que hacer cuentas es un buen ejercicio mental para los estudiantes aunque con el tiempo, no les servirán de mucho. No faltan docentes que opinan que los chicos deben repetir y repetir el procedimiento de las cuentas hasta memorizarlo. También están los que creen que los chicos no saben hacer cuentas de dividir porque no saben las tablas de memoria. Y podría seguir con cosas que pueblan los comentarios de este blog.
A mi me parce que las cuentas son importantes, no como pieza de museo recordadas con nostalgia, tampoco para que los “mayores” que sabemos hacerlas fácilmente nos sintamos justificados; son importante porque son el nexo matemático de los cálculos y el sistema de numeración decimal. Las cuentas son contenidos matemáticos valiosos que evidencian lo avanzado del sistema de numeración decimal, que con solo los dígitos, 0, 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9 permite calcular cualquier operación de números de cualquier clase.
Como en la clase de matemática (aunque parezca una obviedad) los estudiantes aprenden matemática, ¿cuál puede ser la razón para que no se aprendan las cuentas? Pero claro, que los estudiantes aprendan la matemática de las cuentas, no procedimientos memorizados. Cada vez que enseñamos las cuentas estamos enseñando el sistema de numeración decimal. Entonces, si no enseñamos la matemática de las cuentas, ¿qué idea pobre del sistema de numeración aprenden los estudiantes?
Si miran bien los libros de texto actuales, por lo menos en Argentina, la enseñanza del sistema de numeración se limita a los nombres unidad, decena, centena, etcétera.  Me parece que eso es una consecuencia de tratar las cuentas como si fueran procedimientos a memorizar vacíos de contenido. ¡Cómo no van a sufrir los chicos con eso!

Y usted, ¿qué opina?

Anibal dice:
¡Excelente el artículo! estoy completamente de acuerdo con vos Isa. Por fin alguien lo dijo con claridad.

Pienso que si las cuentas se trabajan mecánicamente (cómo me las enseñaron a mí) no sirven para nada. Vistas así, son procesos tan automáticos como apretar teclas en la calculadora. Pero si nos metemos adentro de ellas, tratando de desentramar su lógica y todo lo que el sofisticado sistema de numeración nos esconde, la cosa cambia.

Isabel Ortega dice:
Gracias Anibal…. hacés una interesante devolución de la lectura del artículo…. considerando además, que está basada en tu trabajo en el aula del profesorado de matemática…. acompañando a los futuros profes a que descubran la aritmética después de saberla toda de memoria.

Gabriela dice:
Isa, clarísimo el artículo. “Procedimientos memorizados” esa es la cuestión!!diría el amigo Hamlet.Esto me lleva a la problemática de resolver problemas(valga la redundancia). Venimos desde 2do grado resolviendolos con las palabritas memorizadas: si dice repartir, divido,si Juan tiene mas que, sumo o multiplico.Y asi llegamos a 1er año de secundaria donde la palabrita mágica se fue y quedamos mas desorientados que los Simpson sin el sillón y la tele. Y aqui dejo mi inquietud: Por qué se siguen enseñando procedimientos mecanizados, estancos en vez de enseñar a los chicos a pensar y razonar. Que buena pregunta, Isa!!

Guada dice:
hola soy estudiante del profesorado de enseñanza primaria y necesito que me ayuden a encontrar una forma divertida, practica y sobre todo creativa para enseñar la decena a los chicos de promer grado.
saluda atte. urgente gracias.

Isabel Ortega dice:
Gabriela…….. aunque ya te lo dije personalmente, lo hago acá también para compartir con los lectores de MatematicaClara.
Es que ese recurso de enseñar “las palabritas! (repartir, etcétera) para que los niños y niñas de la primaria resuelvan problemas, con la esperanza de que la palabrita mágica dé la ilusión de que los chicos saben resolver problemas, es pan para hoy y hambre para mañana como lo estás viendo en tu hija Camila que está empezando el secundario. La verdad es bien simple: enseñar matemática es enseñar a calcular. Cuando los chicos comienzan la secundaria sin dominar el cálculo y el sistema de numeración decimal, no saben matemática y no tienen herramientas para encarar la matemática de la escuela media. Así de simple es el asunto.
Recomiendo que se enseñe a calcular en el momento que sea necesario. Ahora, ¿los docentes están preparados para enseñar a calcular? Como vos decís, ¡qué pregunta!
Gracias por tu aporte Gabriela.

Marcos dice:
Hola Isabel!
Una vez más, las similitudes con los problemas en la enseñanza de las ciencias sociales son “asombrosos”. Como decís en el artículo, “Pero claro, que los estudiantes aprendan la matemática de las cuentas, no procedimientos memorizados”… es un enunciado que podría aplicarse al modo en que se sigue enseñando historia en las escuelas. Claro que en nuestro caso es aún peor, ya que se suele incitar a memorizar “hechos” o “fechas” antes que procedimientos. Es decir, el estudiante casi nunca (o nunca en la mayor parte de los casos) accede a los procedimientos con los
que opera la disciplina.
Mi experiencia en el aula del “viejo” tercer ciclo, del polimodal, secundaria es recurrente en cuanto a la naturalización de la asociación entre “historia” y “no queda otra que estudiarlo de memoria”.
Tal vez aún más alarmante es que en instancias de formación docente (profesorado de educación secundaria en historia) muchos de los formadores NO CONOCEN los procedimientos de la disciplina: son profesores de historia que no hacen historia, que no saben cómo enseñar procedimientos porque jamás los han experimentado. En términos más generales: ¿cómo pedirles a los estudiantes que investiguen, si nosotros mismos no sabemos muy bien qué significa eso?
Por otra parte, como estas concepciones más asociadas a la memorización que a la ciencia y los procedimientos son ya parte del sentido común, es muy difícil trabajar para poner en cuestión esos saberes y empezar a construir otra cosa, especialmente cuando trabajamos intentando contribuir al aprendizaje de la historia por no-historiadores (estudiantes secundarios, futuros trabajadores sociales, futuros docentes de otras áreas, guías de turismo, etc.).
En definitiva, el resultado de la memorización es que “producimos” gente en condiciones de repetir cosas, incluso con cierto grado de detalle según el caso, pero incapaz de comprender lo que está diciendo y cómo ha sido construido ese conocimiento…

Un abrazo!
Marcos
Sharito dice:
Hola me gustaria saber como le enseño a dividir a mi nena si tiene 8 años y se aburre a veces quisiera tener mas paciencia de la q tengo no se como enseñarle estoy muy preocupada …ella se cansa y no se como empezar al principio la tenia reclara pero ella pareceria que no tiene ganas no se como decirle..ayudeme por favor mil gracias.









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