miércoles, 12 de febrero de 2014

Matemática en la escuela


Vamos a hablar un poco de lo que pasa en la escuela con la Matemática.
En todos los niveles de la enseñanza, está el problema de que Matemática no le gusta a nadie o a casi nadie, que la mayoría de los chicos fracasan, sabemos que la mitad, y más, se llevan la materia. En Primaria se ve que los chicos no saben las cuentas y ese tipo de cosas. Tenemos por un lado, mucho prejuicio de parte de los chicos y por otro, para el docente es bastante frustrante la tarea porque rara vez, al llegar a fin de año, dice estos treinta chicos aprendieron, los treinta aprobaron, qué maravilla. No sé, ustedes me dirán si les ha pasado, pero no es muy frecuente que todos aprendan la matemática que les enseñamos; pareciera que el profesor de Matemática carga con una especie de frustración porque la mayoría de sus alumnos no van a aprender, ya de entrada. Si ustedes me permiten voy a hacer una especie de síntesis de lo que, a mi modo de ver, pasa e intentaré una hipótesis de por qué pasa eso.
Cuando un chico, a los 6 años empieza Primer Grado, quizá lo único importante que tenga que aprender, es el sistema de numeración. Si arma bien su sistema de numeración, y puede hacerlo intervenir en el cálculo (sumas, restas, etcétera), luego llegamos a la centena y entonces ya está: se pasa sin preocupaciones a Segundo Grado. En realidad, el primer problema que encontramos en Primer Grado es lo que llamamos las sumas con dificultad o las restas con dificultad. Mucho se ha hablado de esas dificultades, que no deberían ser tales. Bueno, la historia es que si yo consigo un chico de Primero Grado, cuando hace 16 + 7, pueda tomar ese 6 y ese 7 y decir eso es 13, que se canjea por una decena y 3 unidades, y esa decena la agrego a las decenas de la cuenta, si el chico aprende eso, estamos hechos pero, la verdad, es que la mayoría de las veces no lo aprende y terminamos en el me llevo uno, que funciona, cuando el chico se aviva que tiene que decir me llevo uno aunque no sepa muy bien qué quiere decir. Yo he visto chicos de Primer Grado que, ante la insistencia de la maestra a adoptar el me llevo uno, lo terminan adoptando porque la maestra está contenta y el padre y la madre también están contentos porque dice me llevo uno, lo escribo y todo el mundo parece estar en paz, por más que ellos no entiendan qué es lo que están haciendo.
Ese quizás sea el primer resbalón que tenemos en la enseñanza de la Matemática. Estamos enseñando un algoritmo, un mecanismo, una receta, del cual el estudiante no comprende su fundamento.
A esa altura qué pasa con los chicos: saben un montón de cosas, obviamente, los números, hacen cuentas, ellos cuentan, van al quiosco, sin embargo eso me llevo uno, si lo aprenden de esa manera, lo adosan como una cosa aparte. Entonces, saben toda la Matemática del sentido común, que usan para ir al quiosco, y el me llevo uno pegado ahí, como otra cosa, en la escuela hay que hacer el me llevo uno, digamos. Por supuesto esto se incrementa con la resta y el le pido al compañero.
Termina Primer Grado, se llega a la centena y todavía generalmente no se nota demasiado cuál es el inconveniente. El problema serio empieza en Segundo cuando arrancamos con la primera cuenta de dividir. La cuenta de dividir, como algoritmo, es un mecanismo tan sofisticado, podríamos decir. Y justamente es sofisticado porque sirve para cualquier cálculo de división, aunque sea con decimales, con fracciones, lo que sea. Como es tan sofisticado, tiene un montón de abreviaturas, cosas que no figuran en el mecanismo, como los ceros, etcétera. Entonces, el esfuerzo didáctico que lleva enseñar la cuenta de dividir es tan grande que se va el resto de Segundo Grado con eso. En realidad, se va Tercero también y a veces Cuarto. A esa altura empieza una especie de forcejeo en el cual los papás dicen cómo este chico no sabe hacer las cuentas de dividir, los chicos no saben las tablas de memoria, también hay quien opina y dice: cómo estos chicos no saben las tablas de memoria, entonces reforcemos para que sepan la tabla de memoria. Todo eso hace que, cuando llega fin de año, la mayoría por ahí la aprendió, más o menos les sale aunque dude mucho pero perdió la autonomía; sabe que tiene que hacer esto, después esto y después lo otro. Pero lo más grave es que el esfuerzo didáctico fue tan grande que se llevó todo el tiempo. No hay más tiempo para más nada; no hay tiempo para fracciones, no hay tiempo para decimales, no hay tiempo para Geometría, no hay tiempo para problemas, más que para los clásicos, esos que uno rellena los datos, saca la cuenta y se termina la historia.
Esto parece ser lo que sucede más o menos hasta Cuarto y Quinto Grado. Cuando los chicos llegan a Sexto Grado, se supone que tienen que saber un montón de cosas, porque el programa dice que lo saben y la maestra del año anterior dice que lo dio, que lo enseñó. Lo cierto es que en Sexto Grado las cosas se ponen bastante más complicadas porque la mayoría de los chicos empiezan a mostrar un montón de inconvenientes; las dificultades que tiene en Sexto no son las que tienen con el me llevo uno en Primero, ya están más reforzadas, la angustia es más grande, los mecanismos son más complicados.
A estas alturas aparecen la Secundaria y los profes de Matemática. Estas cosas son muy importantes para un profesor de Secundaria porque generalmente, los profesores de Secundaria, rara vez se han vinculado con la escuela Primaria. Los que empezamos a enseñar a partir de ser profesores de Matemática, hemos hecho el profesorado y aprendimos Matemática Superior, en otro contexto, trabajamos con chicos de 13 años que, se supone, saben un montón de cosas, pero es raro que un profesor de Secundaria tenga noticias de lo que realmente pasa en el aula de Primaria.
Sería interesante que el profe dedicara un tiempo a detectar qué chicos saben y qué chicos no saben, qué cosas saben y cuáles no. Y lo que es más importante: qué hacer en consecuencia. Es decir, ¿cómo hago yo para recuperar todo eso que no saben estos chicos?, ¿es recuperable?, ¿no es recuperable?, ¿se podrá?, ¿no se podrá?, ¿se puede, en el contexto de un grupo donde hay chicos que sí saben Matemática?, ¿hay una manera de enseñar la Matemática del Secundario (y aprenderla) salteando la de la primaria?

Eso problemas parecen estar originados en cómo se administró la Matemática a través de mecanismos forzados. Y hay otra cosa también muy importante, es que no hubo tiempo en la Primaria para las fracciones, no hubo tiempo para los decimales, para la Geometría. Se me dirá ¿cómo que no hubo tiempo? Sí, no hubo tiempo porque nos pasamos forcejeando con las cuentas de dividir, las tablitas del SIMELA, las tablas de multiplicar, etcétera. Puede parecer muy grosero dicho así, pero es así, nos hemos pasado con las cuentas y las tablas y no hemos tenido tiempo de enseñar a calcular. Mi propuesta es enseñar a calcular sin recetas aprendidas de memoria. 
¿Se podrá?








1 comentario:

  1. muy bueno isabel. me gustaria saber màs mi email es sergiofedericoperalta@gmail.com

    ResponderEliminar