lunes, 9 de diciembre de 2013

Conocer el mar


Los chicos que nacieron y viven lejos del mar, es posible que hayan visto fotografías del mar, películas, que hayan escuchado relatos sobre el mar. Así y todo, la experiencia de llegar a la playa, de estar en ella, tocar el agua, jugar con la arena, oír el rugido del mar, olerlo, conlleva un conocimiento que es muy diferente de ver una foto o un video. Los chicos que crecen en un pueblo sin ferrocarril no tienen el conocimiento de los trenes que uno que viaja todos los días en ellos para ir a la escuela. Esta reflexión, que vale para tantas otras situaciones similares, que marca la diferencia entre ser protagonista en el momento de aprender y que otros te lo cuenten, la quiero traer para pensar la enseñanza de la Geometría.

En el Segundo Ciclo
Los chicos y las chicas que llegan al Segundo Ciclo conocen los cudrados y círculos porque han jugado con ellos desde el Nivel Inicial pero, ¿cuándo han interactuado con los trapecios, los romboides, los paralelogramos, los prismas o los cilindros?
Si bien este punto de vista puede inspirar la enseñanza de la Geometría en toda la escolaridad, en el Segundo Ciclo se hace especialmente importante porque es la época en que los chicos empiezan a vincularse con las nociones geométricas un poco más elaboradas. Pero hay otra razón más. Una vez que los chicos han finalizado su Segundo Ciclo, los docentes de los años siguientes consideran que los chicos ya conocen las figuras y los cuerpos geométricos; rara vez se repara en que, de no ser así, de nada vale seguir adelante con cuestiones más complejas.
Para que los chicos incorporen a su mundo las nociones geométricas elementales, para que las hagan parte de su ideario, para que se familiaricen con ellas, habrá que proporcionarles muchas oportunidades de jugar con objetos concretos que involucren cuestiones geométricas, de manipular materiales para dibujar, recortar, pegar, modelar, etcétera, que puedan dar rienda suelta a la imaginación y que se relaciones afectivamente con ellas, que se hagan amigos de las formas geométricas.

Para modelar
·                     Tallar cubos de diferentes tamaños en jabón blanco.
Esta actividad llevará a los chicos a plantearse la forma de las caras del cubo, su tamaño, su cantidad, las propiedades de los cuadrados. Es buen momento para que el docente ponga atención en las maneras que tienen los chicos de trabajar. Me refiero al uso de la regla, la escuadra, los instrumentos de medición, el manejo numérico de las cantidades. Actividades de este tipo proporcionan la oportunidad de ventilar prejuicios y malos entendidos. Me refiero a cuestiones tan elementales como si, al medir con la regla graduada, se empieza a contar desde el 0 o desde el 1, si los chicos comprenden los números decimales con los que se anotan las cantidades, si comprenden que son, también, fracciones, etcétera.
·                     Tallar en papa un cilindro, una pirámide de base pentagonal, un prisma de hexagonal, etcétera.
·                     Modelar con crealina un cono, un tronco de cono, un tronco de pirámide.

Es muy importante advertir que esta clase de propuestas apuntan a construir un conocimiento que es más básico que el que se necesita para dibujar esos cuerpos geométricos. Digo esto porque a veces, pretendemos en clase que los chicos dibujen cosas que realmente no conocen o simplemente creen que es otra cosa. Vale acá ventilar una anécdota que sucedió en una clase de una escuela de la Provincia de Buenos Aires. La propuesta, para chicos de 12 años, era “Partir en tercios este cubo”. El dibujo es el que acá aparece y que es un clásico cuando se trata de dibujar un cubo en clase.



Las respuestas fueron variadas pero uno de los chicos dijo que eso era imposible porque al hacer dos cortes a lo largo para obtener tres partes, esas partes nunca iban a ser iguales: las de los costados les faltaría una cara y serían iguales, pero la del medio, al faltarle dos caras, no podía ser igual a las otras. Lo que quedó en evidencia es que ese chico interpretaba el dibujo como si fuera hueco, no estaba pensando el cubo macizo sino como una superficie. Lo cual concuerda perfectamente con el dibujo.

Esta anécdota dice mucho porque ese chico estaba en un aula donde todos trabajaban animadamente, intercambiaban estrategias, había una imagen de referencia para trabajar y así y todo parece que no todos hablábamos de lo mismo.








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