lunes, 12 de agosto de 2013

Lógica en Preescolar

Ilustración de Fernanda Cazador

Lógicamente
Antes de comenzar con los números y figuras, es importante prestarle un poco de atención a cuestiones lógicas como comparar, clasificar y ordenar. En realidad, estas tres cuestiones están estrechamente ligadas porque, tanto para clasificar como para ordenar, es necesario antes comparar, es decir, hacer apareamientos.
Veamos un ejemplo. Hay a disposición de los chicos una colección de lápices usados y les pedimos que los ordenen por su largo, necesariamente tendrán que ir comparándolos de a dos, aunque sea mentalmente.
Lo mismo sucede si se trata de clasificarlos por color: seguramente tendrán que comparar los lápices entre sí, es decir, hacer apareamientos visuales.
Clasificar, ordenar y comparar se pueden abordar en una misma actividad. Si bien la vida cotidiana de los chicos está repleta de situaciones a las que se les puede ver el costado matemático, éstas que siguen pueden servir como modelo para imaginar muchas otras que ofrezcan también ricas cuestiones para trabajar.
Matemáticas en la cocina
En la cocina los chicos tienen a su alcance una gran variedad de objetos y materiales. El docente puede hacer del juego en la cocina una rica experiencia matemática, destacando el costado matemático de las cosas.
Estas actividades que aparecen a continuación se pueden plantear en la cocina de la escuela y, si no hubiera esa posibilidad, se podrá improvisar una simulación en el aula.
A continuación aparece una lista de actividades que, aunque cotidianas, no por eso son menos matemáticas. Los invito a aprovechar esos momentos para comparar, clasificar y ordenar.
Enfrascados con los frascos
Proporcionamos a los alumnos una colección de frascos de cocina, esos que contienen porotos, lentejas, azúcar, yerba, etcétera. Es importante que sean transparentes para que se vea claramente su contenido.
ü  Clasificarlos por el color de su tapa. En lugares separados quedarán los frascos que tienen su tapa del mismo color.
ü  Ordenar de menor a mayor (o de mayor a menor) por el volumen de su contenido.
ü  Buscar el que contiene menos, el que contiene más, el más liviano, el más pesado, el más grueso, el más fino, el más alto, el menos alto, el más ancho, el más angosto.
ü  Probar (degustar) el contenido de los frascos y determinar cuál es el más dulce, el más salado, el más ácido.
ü  Tomar un frasco cualquiera y pedir a los chicos que busquen cosas más altas que ese frasco (o más bajas, o más gruesas, o más finas). Juntar los objetos que encuentren y, por grupos, ordenarlos en sentido creciente o decreciente según la propiedad que se usó.
Otras cosas en la cocina
ü  Determinar cuál es más ácido: limón, mandarina, leche o vinagre.
ü  Determinar cuál es más salado: puré de papas, papas fritas, galletitas de agua, palitos salados.
ü  Clasificar en dulces y salados. Pedirle a los chicos que pregunten en casa nombres de comidas saladas y de comidas dulces. Hacer un cartel mural con alimentos clasificados en dulces y salados.
ü  Con una colección de tazas de distintos colores, clasificarlas por color, es decir, poner juntas las que tienen el mismo color.
ü  Con una colección de tazas de diferentes tamaños (de té, de café y de café con leche), clasificarlas por tamaño, es decir, poner juntas las que tienen el mismo tamaño.
ü  Poner varios alimentos de tres categorías: fríos, naturales y calientes; compararlos y clasificarlos. Ordenarlos empezando por el más frío hasta llegar al más caliente (o viceversa).
ü  Pedirle a los chicos que pregunten en sus casas nombres de comidas frías y de comidas calientes. Hacer un cartel mural con comidas clasificadas en frías y calientes.
ü  Poner sobre la mesa panzones y clasificarlos por color y por tamaño.
ü  Juntar las cacerolas que se usan en la cocina. Inventar un criterio para clasificarlas. Acomodar cada clase en un estante diferente. Otro día inventar otro criterio de clasificación, volver a clasificar y poner en estantes diferentes según el nuevo criterio. Puede ser por cantidad de asas, por el material con que están hechas, por color, etcétera. También se puede hacer con los cubiertos, tazas, vasos.
ü  Proponer una colección de objetos y sustancias para hacer comparaciones táctiles. ¿Cuál es más suave? Aquí van algunas ideas: harina, arena, aceite, agua, servilleta de papel, trapo de cocina, toalla, papel de diario.
ü  Aparear objetos según su función: tapa con cacerola, cuchillo con tenedor, etcétera.
Y ahora la merienda
ü  Las galletitas se pueden clasificar por tamaño, por forma, por color, por sabor. Se las puede comparar por textura.
ü  Algunos chicos toman leche; otros, té; otros, mate cocido. Eso determina una clasificación que se puede concretizar sentando en la misma mesa los que toman lo mismo.
ü  Algunas tazas contienen más, otras contienen menos, se las puede comparar.
ü  Algunas tazas contienen más que otras; se las puede ordenar de acuerdo con su capacidad, de menor a mayor o de mayor a menor.
ü  Pedirle a los chicos que consigan recipientes que contengan más que una taza de la merienda (o menos). Una vez que encontraron los recipientes, se pide que los ordenen de acuerdo con su capacidad, en sentido creciente (o decreciente).
ü  Los mantelitos individuales (o servilletas) se pueden clasificar por su forma, o su color. Se los puede comparar de acuerdo con su superficie.

Como verán, las posibilidades son tan variadas como podamos imaginar; solo hace falta desarrollar el ojo de matemático.



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